Cuerpos incandescentes
vuelan jadeantes, incansables, segurísimos,
agitando las ramas de los árboles secos,
arrastrando sus hojas con un viento rabioso
cayendo a la tierra en movimientos tristísimos.
agitadas, nerviosas, aletean sin rumbo
abriendo torpemente en el aire nuevos surcos,
hacia nuevas tierras prometidas, tan lejanas
tan inciertas, como reales en nuestras mentes.
Navajas afiladas, persiguen sus costados
ansiosos de desgarrar si túnica invisible,
lucero celestial, satélite del mañana;
hoy derraman la sangre incolora de su estirpe
e inician el vuelo orgullosamente firmes.
Abandonan dejándonos tras de sí una estela
purísima, inmaculada, e impenetrable;
mi respiración entrecortada de extranjera
les invita a volver, una plegaria inútil,
perdida en el infinito, entre las estrellas,
perdida en el tiempo con los cuentos y leyendas.
Poema 29 (Una Escalera)













MURRON dijo
Siempre me sorprende tu vena poética. Espero que consigas "presentarte" en ese mundo no tan virtual, bueno conmigo ya lo has hecho y es estupendo. Muchos besitos
18 Mayo 2007 | 09:46 AM