Dejé mi corazón en San Francisco
El encanto de París
en cierto modo parece triste.
La gloria que fue Roma
es de otros tiempos.
He estado terriblemente solo
y olvidado en Manhattan,
Me vuelvo a casa
a mi ciudad sobre la bahía ...Dejé mi corazón en San Francisco,
desde la colina me llama.
Para estar donde los pequeños tranvías
trepan a medio camino de las estrellas.
La niebla mañanera enfría el aire,
no me importa ...Mi amor espera allí
en San Francisco,
sobre el mar ventoso y azul ...
Cuando vuelva a ti,
San Francisco,
tu sol dorado brillará para mí.
La primera vez que viajé sola, fuera de este país fue a San Francisco, la ciudad de la libertad y de la acogida, tenía ligeros conocimientos de inglés y mediados los 20. Cuando hice escala en el aeropuerto de Nueva York, creí perderme entre tantos pasillos y entre tanta gente, nadie parecía entenderme, ni quería escucharme. Así que cuando al fin, subida al avión y madrugada en España, volando rumbo a San Francisco me cayó alguna lágrima.
A mi lado una chica americana no paraba de hablar y de hacer preguntas, aunque yo a duras penas podía entenderla, me hablaba deprisa, haciendo mil gestos y muecas, yo con cara de guiri solo sonreía. Pero eso fue al principio, porque acabamos hablando las dos por los codos y ya no recuerdo bien, ni en qué idioma. Ella me pasó su dirección y yo a ella la mía.
Ese fue el comienzo de la aventura mas extraordinaria que al inicio del viaje hubiera imaginado. Navegué por la bahía de San Francisco a bordo de un barco de varios metros de eslora (que para qué engañarnos, no formaba parte hasta entonces de mi vocabulario de palabras básicas), cené ostras en Sausalito, pasee por la calle Lombard, viajé a Yosemitte y al lago Tahoe, al Wine Country y a su valle del Napa, al Golden Country, cruce mil veces el Golden Gate y el Bay Bridge.
Allí bebí su vino y encontré eldorado, porque todo el oro del mundo no se podría comparar con las manos tendidas que encontré ofreciéndome su amistad y su casa.
Allí fue la primera vez que dormí en un colchón de aguas y me desayuné un "champán", californiano para más señas, con zumo de naranjas, allí conocí a ese chico guapo, a lo Brad Pitt, que solo volveré a ver en las películas.
Cuando volví, dejé mi corazón en San Francisco y tardé muchos días en recuperarlo. (o como dice Sabina, siempre Sabina, 19 días y 500 noches)










unaovarios dijo
Que experiencia más emocionante!!! Y que ganas dan al leerte de estar allí... (Como me gustaría saber la historia completa del viaje... con detalles, pelos y señales) Muchos besos
2 Junio 2008 | 10:14 PM